Más sobre las estrellas


Siguiendo con el tema de poder tocar de las estrellas con el dedo, les platicaré ahora de personas que sin haber sido consanguíneos nuestros han brillado en nuestras vidas por haber mostrado un especial empeño en preocuparse de nosotros y prácticamente adoptarnos como si fuéramos parte de su familia.


Las tres estrellas que menciono aquí han brillado en forma especial en distintos momentos. Cada una de estas stelle luminose, como diría el genial Gianantonio Michelon, a su manera, con su estilo único, nos ha dado muestras de un sólido y desinteresado cariño que a veces es difícil de creer. Dios nos ha bendecido plenamente al cruzar nuestro camino con el de ellos.


Empezaré con el Prof. Gustavo Trujillo, quien fue la primera de las estrellas que en mi vida, brillara con una abundate luz propia. Los primeros recuerdos que tengo del Professor son de algún viaje a Fortín. Me acuerdo haberle preguntado a mi papá, "¿Quién es este señor?" Estaba yo sentado en el asiento de en medio del coche, al lado de mi abuelo, con el Profesor en alguno de los asientos posteriores, rodeado seguramente de uno o dos de los otros niños Moras. La respuesta de mi papá fue simplemente, "Es el Profesor Trujillo." La amistad y cariño del Profesor hacia nosotros fue tan patente para mí desde aquel lejano día de hace más de cuarenta y tantos años en las apacibles y añoradas calles de Fortín, hasta la ocasión en que tuvimos Gladys y yo la alegría de verlo en su casa con Virgen, aunque sin sospechar que tristemente que pronto caería enfermo y no volveríamos a visitarlo. Del profesor, atesoro entrañables recuerdos como el viaje a Orizaba al programa de Raúl Velasco para que tocara yo el acordeón, organizado por Virgencita, y que aunque fallido, fue una muestra indudable del cariño y aprecio con nos tuvieron siempre. También nos acompañó el Profesor a Orizaba a mi recital de órgano en la parroquia (hoy catedral) de San Miguel. Dijo haberse emocionado hasta las lágrimas con algunas de las piezas que toqué. Mi mamá acaba de encontrar el programa para tal concierto—creo que en papel verde—y entre otras estaban Playas de Ensueño, My Prayer, y la Tocata y Fuga en Re Menor de Bach. Siguió luego la amistad tan especial que trabaron Gladys con el Profesor, con largas y placenteras pláticas que ellos, siendo grandes artistas, disfrutaban. Conservamos agradecidos los valiosos regalos que recibimos del Profesor, quien con gran desprendimiento, donó a Gladys muchas de sus antiguos y valiosos pomos de pinturas y químicos, brochas, y otros utensilios tan estimados por los pintores. La bondad, prodigalidad y sobretodo, el cariño del Profesor Trujillo fueron evidentes siempre. ¡Qué forma de brillar de esta estrella en nuestro firmamento!


La segunda de las tres estrellas que brillaron en mi vida como si hubieran sido parte de mi familia, es otro profesor. El Dr. Bill Lesso, maestro por excelencia en la Universidad de Texas y pilar de mi formación profesional. Magistral instructor era el el famoso Wild Bill Lesso. Tenía frecuentes ocurrencias que hacían que sus clases fueran siempre entretenidas. Hace unos diez años lo invitamos a que diera una plática a St. Mary´s. Su presentación fue todo un éxito. Varios de mis amigos profesores expresaron su satisfacción de haberlo tenido de invitado y coincidieron que hay quien tienen un genio y talento especiales para hablar en público y que el Prof. Lesso lo tiene. Creo que eso del talento para hablar con un estilo único y personal lo ejemplifica espléndidamente Tino Moras con sus brillantes, lucidas, y memorables presentaciones en las iglesias donde es capaz de conmover a miles de creyentes con su sapiencia, preparación gracia, y elocuencia.


Regresemos a la narración sobre mi queridísimo Prof. Lesso. Al acabar mi maestría después de dos años en la universidad me invitó el Professor a que me quedara a estudiar el doctorado. Me dijo que platicara con todos los maestros para que eligiera algún tema de investigación. Al cabo de unos días me encontré en la universidad de Annie Lesso, la hija del doctor, quien me dijo que estaba su papá un poco triste porque no lo había yo escogido a él como supervisor. Me di cuenta en ese momento que había cometido una equivocación el no confirmarle inmediatamente al profesor que quería yo trabajar con él en mi disertación. El problema se solucionó media hora después cuando acudí a su oficina para suplicarle que me patrocinara en mis estudios de doctorado, a lo cuál accedió inmediatamente diciéndome con una gran sonrisa, "Le avisas a tus papás que vas a estar a mi mando y que desde ahora soy ya tu papá norteamericano."


Al año siguiente nos dio el profesor una grandísima sorpresa al presentarse a nuestra boda con su esposa Jo y su hija Annie.


Al acercarse mi graduación me llamó el profesor a su oficina y me mostró $300 dólares en efectivo. Exclamó, "No si tengas ya un saco y una buena camisa o si necesites dinero para irte a entrevistar, pero aquí te los presto. Me pagas cuando recibas tu primer cheque." Le agradecí mucho al Dr. Lesso tan maravilloso gesto. Aunque no tomé el dinero pues gracias a Dios y a mis papás no tuve la necesidad, ese detalle me hizo pensar que el doctor no había bromeado cuando me dijo que fungiría como mi padre americano. Su generosidad, que al empezar mis estudios en Austin realmente nunca hubiera sospechado encontrar, ha continuado pues ha sido Bill Lesso una fuente inagotable de consejos en mi vida profesional. ¡Su estrella sabia, gentil y dadivosa sigue brillando!


Así como en el cosmos existen estrellas gemelas que son inseparables y que a simple vista, parecen ser un solo astro, la tercera estrella es el matrimonio de Charles y Charlotte Walker, quienes han adoptado a Rafa como sus American Grandparents y a nosotros como miembros de su familia. Todo comenzó cuando Rafa solicitó becas de la universidad al llenar su solicitud de admisión. Después de unas semanas nos avisaron que Rafa recibiría una beca y nos pidieron que acudiéramos al auditorio para una ceremonia donde se anunciarían los nombres de los premiados y en la que tendríamos la oportunidad de agradecer a nuestros benefactores. La ceremonia fue muy emotiva pues a Rafa lo dejaron hasta el final, cuando anunciaron que le estaban otorgando la beca más grande en la historia del Departmento.de Música gracias a la generosidad de los Sres. Walker, a quien todavía no conocíamos. Nos presentamos a los Walker—quienes ya nos habían visto a quien esto escribe y a Rafa actuar en alguna función de la universidad donde cantó Rafa No Puede Ser—y les agradecimos su gesto. A las pocas semanas nos invitaron—con todos los gastos pagados—a los tres a ver la Gran Ópera de Houston. Se presentaron Fausto de Gounod y la Cenicienta de Rossini. Me dijo el Sr. Walker que habían decidido "entrometerse" en nuestra vida y ser un factor importante en la prometedora carrera de Rafa. ¡No hemos dejado de agradecerles ni un solo momento esa intromisión a nuestros queridos amigos Charles y Charlotte.


Los Walker nos han acompañado a todos los eventos. Nos han seguido invitando a las funciones de la universidad. La última fue la Cena del Rector de la Universidad de Texas de San Antonio, donde Rafa canta año tras año el Himno Nacional y para la que los boletos son tan costosos que Gladys y yo habíamos decidido quedarnos en casa.


Los Walker le han presentado a Rafa a personales de la Ópera como el Maestro Hans Fricke, director de la Opera de Washington. Sus atenciones siguen siendo tan admirables, que son difíciles de creer; parecen propias de las novelas de la aristocracia de las que tanto disfrutamos y que con elegante y exquisita pluma escribiera el inmortal maestro valenciano Rafael Pérez y Pérez. En esas entrañables novelas imagino a Charles y Charlotte acudiendo a las reuniones exclusivas en las antiquísimas señoriales casonas de la costa levantina, conversando con la Duquesa Inés, con la Madrinita Buena, con Alfonso Queral, y con todos los personajes finos y distinguidos que poblaron con su bella y dignísima presencia aquellas entretenidas narraciones de las que tanto disfrutaran las hermanas Sánchez Luengas y después, los hermanos Moras. Y ahí nos imagino a nosotros, descritos también por Pérez y Pérez en esos ágapes de algún palacio veraniego platicando con los gentiles personajes de las familias reales de España y de Valencia, siempre por cortesía de los Walker. Estrellas resplandecientes que brillan por su fineza y generosidad son Charlotte y Charles.

Es un gusto y raro privilegio el poder decir que hemos "tocado a estas estrellas". Es una bendición. Somos realmente afortunados. Deo Gratias. Amén.